martes, 1 de mayo de 2007

Llanto congelado



Justo antes de viajar a Suecia el pasado invierno leí un reportaje en el suplemento del diario The Guardian acerca de los recién nacidos. Lo que venía a describir, en resumidas cuentas, era lo afortunados que eran los bebés suecos (y sus madres) por el bajo índice de mortalidad que registraban los datos oficiales del país. Para hacerlo aún más plausible, la periodista narraba desde dentro del quirófano dos nacimientos completamente distintos, uno en una clínica sueca cualquiera y otro en un lugar perdido en el continente africano, en uno de esos países delimitados a escuadra y cartabón durante el siglo pasado. En el primero todo funcionaba a la perfección, como es norma nacional, la mejor atención y cuidado tanto para el bebé como para su feliz y agraciada progenitora. En el otro, todo lo contrario. Simplemente, la vida y la muerte entraban juntas de la mano en la sala de partos.

Caminando una soleada aunque fría mañana de invierno por un barrio del sur de Estocolmo, me llamó la atención uno de los cientos de cafés de la ciudad. A la puerta y aparcados en paralelo, toda una parrilla de carricoches de última generación. Dentro charlaban distendidamente sus felices propietarias: las recién mamás, quienes disfrutaban de la calefacción del local, del café y de las deliciosas tartas de frutas con crema de vainilla. Por curiosidad me acerqué hasta la puerta del establecimiento para adivinar lo que a día de hoy sigo sin poder creer. No era posible que mientras unas seguían disfrutando del privilegio de ser las mamás más afortunadas del mundo, los , tras haber aterrizado en el este mundo con el mismo privilegio, tenían que esperar durmiendo a la intemperie a que sus respectivas terminaran el primer desayuno de la semana.

Teniendo muy en cuenta ese dicho de que "en Suecia, todo funciona", la conclusión a la que llegué fue la siguiente: seguramente debía de tratarse de una novedosa técnica pediátrica desarrollada por algún experto de la zona para congelar el llanto del bebé, y de este modo, evitar cualquier tipo de contaminación acústica en el entorno. Y ya puestos a preservar el planeta, ir enfriándoles, antes de que sea demasiado tarde, cualquier tipo de conducta revolucionaria contraria al orden preestablecido de las cosas (en Suecia).


(Frozen crying)

"The Guardian"Just before travelling to Sweden last winter I readed a illustrated report in a supplement of about the newborn babies. Briefly, what the article was about was the lucky of the Swedish babies (and their mum´s too) because the low death rate registered by the official figures of the country. To describe it in a more plausible way, the journalist went inside the operating room to narrate two different births, one in any Swedish clinic and the other one in a lost place located in the African continent, in one of those countries delimitted with a set square during the last century. In the first everything worked its best, as a Swedish rule, the best attention and care both for the babies and for the happy and lucky mother. In the other one, just the oppositte. Simply, life and death went together hand in hand inside the birth room.


Walking one sunny but cold morning in winter in a district in southern Stockholm, I stopped at one of the hundreds of coffe-shops of the city. In front of the entrance and parked in paralel, a whole grid of newest-generation prams. Inside the happy mums were chatting in a relaxed way: the new mums, who were enjoying the heating, the coffe and the delicious fruity tarts with some vanilla cream. I went in front of the door because of the curiosity that I was feeling to guess what today I still can not believe. It was imposible that while they were enjoying the privilege of being the luckiest mums in the world, the babies, after landed in the same place with the same status, they had to wait sleeping a nap in the open until their own mums finished their first breakfast of the week


Reflecting about the following line that says "in Sweden everything works", the conclusion that I got was the next: probably it should be one innovative paediatrician technique developed by any expert of the zone to try to freeze the baby´s crying, avoiding any noise pollution around. And by the way, a trial to protect the enviroment, cooling down, before it´s too late, any kind of revolutionary attitude against the pre-established things´ order (in Sweden).

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